Metáfora — Centro de Psicología

Cómo trabajamos

En terapia no esperamos a que desaparezcan la ansiedad, el miedo o la tristeza para empezar a vivir.

Trabajamos contigo para que el malestar deje de ocuparlo todo y puedas volver a hacer sitio a lo que importa: tus relaciones, tus proyectos y la vida que quieres construir.

Porque el objetivo no es una vida sin dolor, sino una vida en la que el dolor no decida por ti.

Irene Delgado, psicóloga y socia de Metáfora Laura Bautista, psicóloga y socia de Metáfora

Muchas personas llegan a consulta esperando dejar de sentir ansiedad, miedo o tristeza para poder volver a vivir.

Sin embargo, cuanto más intentamos controlar aquello que sentimos, más pequeño acaba haciéndose nuestro mundo.

La terapia no consiste en aprender a sentir siempre emociones agradables. Consiste en recuperar la capacidad de elegir cómo quieres vivir, incluso cuando aparecen momentos difíciles.

Como ocurre en un jardín, no podemos controlar el clima. Habrá días de lluvia, viento o sequía. Pero sí podemos aprender a cuidar aquello que queremos que crezca.

Ese es el propósito de la terapia. No controlar el tiempo. Aprender a cultivar el jardín.

“La terapia no consiste en luchar contra lo que sientes, sino en recuperar la libertad para elegir cómo quieres vivir.”

Nuestra forma de trabajar

Dejamos de luchar contra lo que no puedes controlar

No todo lo que sentimos puede desaparecer cuando queremos. Gran parte del sufrimiento aparece cuando nuestra vida empieza a girar alrededor del intento constante de evitar el dolor. En terapia aprendemos a relacionarnos de otra manera con nuestros pensamientos y emociones.

Elegimos la dirección, no el estado de ánimo

No necesitas esperar a sentirte bien para empezar a hacer aquello que da sentido a tu vida. La terapia busca que puedas recuperar la capacidad de elegir acciones coherentes con tus valores, incluso cuando aparecen el miedo, la ansiedad o la incertidumbre.

Cuidamos lo que quieres que crezca

Las relaciones, la autoestima, la calma o la confianza no aparecen de golpe. Se cultivan. A veces habrá que podar. Otras veces habrá que sembrar. Y muchas veces habrá que seguir cuidando el jardín mientras todavía está lloviendo.

No podemos prometerte una vida sin dolor.

Sí podemos acompañarte para que el dolor deje de decidir por ti.

Porque las historias que más duelen también pueden escribirse de otra manera.